4.5
- Av. Europa, 101T, 41089 Montequinto, Sevilla
- "Me gustaría contar con vuestra atención durante un minuto. Recientemente hemos tenido que sacrificar a nuestro perro, un rottweiler de 70 kilos de peso al que como todo dueño, lo queríamos como a uno más de nuestra familia. Llevamos a Drako al veterinario con una herida en la cabeza de la que nos dijeron que con un tratamiento para hongos sería suficiente para que mejorase. Lejos de mejorar, Drako fue empeorando y esos hongos, que resultaron ser un eccema, empezaron a extenderse por su cuerpo afectando a la garganta. De lo de la garganta nos dijeron que podía ser algún tipo de alergia y nuevamente empezamos a tratarlo. Tras varias visitas al veterinario nunca lo exploraron para descartar posibles tumores o enfermedades más graves, nunca le pusieron el termómetro y decidimos escuchar la opinión de otro veterinario porque Drako no paraba de empeorar ya que estaba perdiendo la visión y no paraba de vomitar. Drako pasó de pesar 70 kilos a pesar 61 en menos de una semana, se balanceaba y no era capaz de levantarse y el veterinario nos dijo literalmente “eso será porque viene feria y a tomado mucho rebujito” Cuando decidimos llevar a Drako a otro veterinario estaba completamente lleno de tumores, optamos por hospitalizarlo y sacrificarlo al día siguiente por recomendación del cirujano. Sé que la intención del veterinario siempre ha sido buena y que todo el mundo se equivoca, pero en el gremio de la salud pienso que hay que tener en mente el refrán de “piensa mal y acertarás” porque Drako estaba enfermo y pudo haberse salvado. Gracias por vuestro tiempo."